Día especial por la conmemoración del paso a la inmortalidad del Gral. San Martín (17 de agosto)

El 17 de agosto de 1850 falleció en Boulogne-sur-Mer, Francia, el General José de San Martín.
Lejos de significar un punto final, su paso a la inmortalidad consolidó la figura del estratega y
estadista que diseñó la emancipación de América del Sur, erigiéndose como el
Padre de la Patria en Argentina y una referencia ineludible en Chile y Perú.

El Gral. San Martín comprendió tempranamente que la independencia de las Provincias Unidas del Río
de la Plata no estaría garantizada mientras el poder realista controlara el continente. Su
estrategia combinó precisión militar, diplomacia y visión geopolítica:

  • Innovación táctica: Creó el Regimiento de Granaderos a Caballo y organizó el Ejército
    de los Andes en Mendoza, profesionalizando las fuerzas patriotas.
  • El Cruce de los Andes (1817): Una de las mayores hazañas logísticas de la historia
    militar universal, que permitió liberar a Chile tras las batallas de Chacabuco y Maipú.
  • Emancipación del Perú: Desembarcó por mar en las costas peruanas, declaró la
    independencia en Lima (1821) y asumió como Protector, sentando las bases
    institucionales del nuevo Estado.

Más allá de sus logros en el campo de batalla, el legado sanmartiniano conserva plena vigencia
en el presente gracias a los principios éticos que rigieron su conducta pública y privada:

  • Su máxima de jamás desenvainar su espada para
    combatir en guerras civiles estableció un estándar ético de priorizar el respeto por
    encima de las facciones.
  • Promovió la fundación de bibliotecas y el acceso al conocimiento
    como la verdadera garantía de la libertad ciudadana.
  • Supo renunciar a los honores, al mando y a la gloria política
    cuando entendió que otros liderazgos debían completar la campaña, retirándose al exilio.


Conmemorar a San Martín en la actualidad trasciende la efeméride escolar, esto interpela el
presente cívico. Su trayectoria recuerda que la construcción de una nación soberana requiere
integridad moral, vocación de servicio y el compromiso constante de anteponer el bienestar
colectivo a cualquier ambición sectorial.