
El 29 de septiembre de 1820, hace más de dos siglos, la provincia de Entre Ríos dio un paso fundamental en la construcción de su identidad y su autonomía. En aquel entonces, tras la ruptura con José Artigas y su posterior derrota, el caudillo Francisco Ramírez proclamó la República de Entre Ríos. Este hecho no fue una improvisación, sino la culminación de un proceso político y militar que buscaba organizar el territorio bajo un sistema federal y republicano.
La creación de esta república significó la integración de un vasto territorio que comprendía las actuales provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones. A través de un bando promulgado el 29 de septiembre de 1820, Ramírez fue designado como Jefe Supremo, y se establecieron las bases institucionales mediante una serie de reglamentos de carácter constitucional. Este proyecto político, aunque efímero, sentó un precedente clave para la organización nacional bajo un sistema federal, un ideal que Ramírez y otros caudillos defendieron frente a las ideas centralistas de Buenos Aires.
La República de Entre Ríos tuvo una vida corta, ya que desapareció tras la muerte de Ramírez el 10 de julio de 1821. Sin embargo, su legado trasciende su breve existencia. Hoy, a más de 200 años de aquel 29 de septiembre, la provincia conmemora este día no solo como un hito histórico, sino como el símbolo de un espíritu federal que sigue definiendo su identidad. La fecha, que coincide con el día de San Miguel Arcángel, patrono de Entre Ríos, nos invita a reflexionar sobre la importancia de la autonomía, la organización política y la defensa de los intereses de la región. La proclamación de 1820 es un recordatorio del camino recorrido y de los valores que aún hoy inspiran a la comunidad entrerriana.